24 de julio de 2008

Vuélvete Nemo

En ‘¡Cuidado! perro bravo!’, ustedes, estimada audiencia, son nuestra razón de ser, por eso su tranquilidad es la nuestra. Una de nuestras lectoras nos escribió una sentida nota, buscando en este blog un buen consejo en un momento de incertidumbre. Para proteger su identidad la llamaremos ‘Cachetes’.
La nota dice, al pie de la letra: “Queridos perros bravos ¿Cómo están? Espero que bien. Les escribo porque una amiga quiere que me vuelva Emo, y yo no sé qué hacer. Denme un consejo. ¿Será una buena decisión vestirme toda de rayitas, trasquilarme y andar con depre todo le tiempo? No sé que hacer”.
Pues estimada alias ‘Cachetes’, tenemos la solución a tus tribulaciones. De ninguna manera es un buen camino el de los emos, ya que están destinados a que todo el mundo se las monte.
En cambio, puedes volverte una Nemo, y hacer parte de una tribu urbana creada por nosotros, para todos aquellos que tienen el alma naranja como un pez payaso.
Los Nemos, aunque parezcan perdidos, siempre tienen la esperanza de volver a casa. Además andan en gallada en este inmenso acuario que es el mundo, buscando siempre un escape rumbo a la felicidad.
Los Nemos tienen una aleta más pequeña que la otra, una ‘aleta feliz’ que no los amilana -esa aleta puede ser la falta de gracia física o de inteligencia, nada grave-, por eso no les gusta que los subestimen, porque ellos pueden.
Estas son las tres reglas de oro del Nemo:
-Hazte el muerto cuando sea necesario.
-Respeta a los amigos locos de tu papá.
-Nunca -nunca es nunca- pienses que una película de Disney va a terminar en algo triste, es sacrilegio.
El man del video de ‘El papá de los helados’ (ver post ‘Lección #1’) es Nemo y todo le sale de maravilla.
Gracias mil querida ‘Cachetes’,


Los perros bravos

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